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UNO se da cuenta y trasciende

Llega un día, en que Uno se da cuenta que no se daba cuenta y se siente triste, enojado y frustrado.


Al principio duele, pero luego ese dolor se convierte en fuerza cuando Uno razona y descubre que no tiene sentido seguir así. Porque Uno se frustra y sufre porque quiere. Sí, porque inconscientemente Uno cree que debe pagar un precio por haber hecho cosas, o por no haberlas hecho, según sea el caso.

Pero cuando Uno hace conciencia del sin sentido de la frustración y el sufrimiento, entonces el sentimiento se convierte en fuerza y surge un estado de paz al darse Uno cuenta del peso que se quita de encima.


¿Cuál peso? El de seguir atado a algo o a alguien. El de seguir haciendo lo que otros quieren que Uno haga, el de seguir creando expectativas que nunca se van a cumplir porque no dependen de Uno. El de seguir cargando mochilas de otros que no le corresponde a Uno llevar sobre los hombros.


Y entonces, sin ese peso en la mochila, Uno se llena de gozo, de deseo, de ganas de seguir por un camino nuevo, limpio y lleno de nuevas experiencias. La mochila se llena de emoción por saberse libre y de gratitud hacia Uno mismo por haber hecho el bien, aún cuando alguien se haya aprovechado de ese bien, para su propio bien.

Y sólo se quita ese peso cuando Uno se enfoca en Uno, en el aprendizaje de Uno, en la verdad de Uno, en la libertad de Uno, y en la trascendencia de Uno.


Y así es como llega el día, en que UNO se da cuenta de que ya se da cuenta y decide sacar el peso de su mochila, dar vuelta a la página y emprender el viaje por un nuevo camino de libertad y trascendencia.

 

Dedicado a todos(as) los(las) UNO´s que no se dan cuenta de que no se dan cuenta; pero cuando lo hagan, descubrirán que existe una mejor manera de llevar su vida y querrán emprender también su propio y maravilloso viaje de libertad y trascendencia.


Un abrazo fraternal para quien ha sido UNO, en algún momento de su vida.


Y si hoy eres UNO, es tiempo de darte cuenta y llenar tu mochila de renovados bríos. Pero recuerda que no se puede meter nada en la mochila si no se le quita primero el peso que lleva dentro.


No estás sólo(a). Todos somos UNO y aquí estoy para acompañarte en tu camino de darte cuenta.


Afectuosamente,


Víctor Hugo Narváez

 



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